EL MUNDO ES POCO
Carta abierta de Arkeopolis
      "Poco", en el sentido latín de "pequeño". Probablemente nadie ha logrado describir mejor que Cristobal Colón, con un solo adjetivo calificativo, el deseo de "explorar" y "descubrir" y, al mismo tiempo, la limitada condición humana y del planeta terrestre. Cada palabra para "definir" mejor aparece excesiva, tanto que se advierte, en dicho aforisma de Colón, casi un "respisro" religioso: el gran Almirante frente al Nuevo Mundo advierte su propria real dimensión humana, sus propios límites y contemporáneamente los del globo terrestre y deja en herencia, a nuestras reflecciones, en tres "pocas" palabras su maravilla frente a la intuicción de la inmensidad del universo.
     
      Si intentamos ver en dicha optica, es decir con espíritu "colombiano" los grandes viajes que han mutado la historia del hombre, o mejor dicho del mundo - que no es la misma cosa - podríamos quizás nosotros también "descubrir" una Historia diferente de aquella, por así decir, "oficial": podríamos descubrir un Marco Polo menos sujeto activo y más viajador "llevado", o empujado, por las migraciones mongólicas hacia el Gran Khan; podríamos volver a encontrar Ptolomeo cerca de Amedeo de Savoia en búsqueda de las fuentes del Nilo y entender, quizás, porqué este gran viajador italiano prefirió moror en una factoría africana en vez que en su corte de los intrigos en las montañas de la Savoia; y entender porqué un gran geógrafo y observador, como Enea Silvio, se volvió Papa; podríamos intuir, quizás, porqué la península itálica del siglo XV encabezara las ciencias matemáticas y naturales, cuando el mismo Copérnico estudiaba los escritos de Toscanelli y Leonardo Da Vinci.
     
      Hoy las Columnas de Hércules se han movido en el espacio, hacia donde los científicos envían mensajes, pero ya que el orgullo de Ulíses homérico prevale sobre el espiruto del renascimental Colón, cuando de ese mismo espacio llegan respuestas el orgullo humano-terrestre prevalece sobre el observador científico y sobre el aproche hasta filosófico: consecuentemente dichas respuestas son ignoradas, dejando el campo a las pequeñas miserias humanas, a las tentaciones simplicisticas de "negar" lo que aun no es posible explicar sobre la base exclusiva de los conocimientos actuales, como los inquisitores que se rehusaban a mirar en el telescopio de Galileo.
      Son de tal forma mortificadas las potencialidades de la búsqueda verdadera y veritiera. Mirando hacia la historia del arte podemos anotar como el comportamiento cultural "homo-centrico" sea antiguo, y nos gustaría decir "viejo" para evitar pátinas de cualquier reconocimiento, hasta estético: queremos decir, para ser explícitos, que la historia del arte nos enseña, por ejemplo, que la contemplación, meramente estética, de la belleza como tal terminó prevaleciendo sobre el espírituo investigativo que llevó a crear en la Italia de los Medici jardines botánicos de gran valor científico, con plantas provenientes de los más lejanos países: el peligro actual es que los "injertos botánicos" de ayer termine hoy siendo experimentos "genéticos"; que tecnologías escasamente comprendidas, recogidas como despojos de náufragos provenientes del universo puedan ser utilizadas para hacer prevalecer una región o un país del planeta sobre otras partes y no por el bienestar y progreso del mismo planeta; el peligro que encontramos ínsito en cierta parte de la especulación científica es que su fin sea dictado por exigencias egoísticas y no por aquellas dictadas por el progreso humano.
      Hemos visto, hace un tiempo, el "former" presidente Clinton irritarse - con razón - frente a un periodista que recibía sus declaraciones con una risita sardónica; creemos que todos nosotros podremos estar más serenos cuando veremos los científicos hacer desaparecer dicha risita de sus rostros al observar fenómenos que no logran comprender, como los crop circles, para hacer un solo ejemplo, o hallazgos arqueológicos que ponen en duda la historia del devenir humano así como la conocemos, o los avisos - que llegan de más partes, comenzando por Al Gore - sobre las seguras catástrofes derivantes del efecto Invernadero: es bien conocido, por ejemplo, el derretirse de los hielos polares, pero anotamos también que en la árida Africa se están derritiendo los hielos de las fuentes del Nilo, lo que sería mortal para la vida de la naturaleza ya devastada del continente.
     
      A dichos científicos, a dicho escepticismo precursor de calamidades, solo queremos recordar, con todo el respeto obviamente, que el estupor y la duda, es decir "la maravilla - para decirlo con el espíritu de nuestros antepasados latinos - han sido las primeras dotes de nuestros grandes navegadores y no casualmente son también las primeras calidades que llevan el niño a adquirir los elementos fundamentales en el curso de su propio desarrollo: que, es decir, a la base del ser, del "sum" está el "cogito" cartesiano, por lo que negarse a "pensar" significa anular la búsqueda, es decir el progreso, es decir afirmar el propio suicidio intelectual, es decir "anularse".
      Y si el mundo es "poco", esto sería francamente "demasiado".
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