Para
que nuestro sitio sea interactivo vamos a proponer, en cada
número, una pregunta a los lectores, proponiendo después los
artículos de los que responderán. En este primer número
proponemos un ejemplo “pilota”, al que ha colaborado el doct.
Franco
Camarca
¿Existe una moneda antigua romana que celebre el jefe de un ejército enemigo?
“Gallia in
tres partes divisa est...”. La frase inicial del De
Bello Gallico, en el que César describe la homónima
guerra, recuerda aquellas de otras páginas inmortales de
la literatura que podemos definir “universal” aún antes
que “latina” e “italiana”: “los ramos del lago de Como”
con la que Manzoni comienza sus Promessi Sposi o “en
el medio del camino de nuestra vida” del Sumo Dante.
Gran escritor y gran líder, entonces, nuestro César.
Pero, agregamos nosotros, también gran portador de
aquella “magnanimidad” que los poetas latinos y griegos
cantaban como la principal de las virtudes de gran
líder. Y de hecho César demostró poseer dicha virtud
coniando, primer conquistador y quizás último en la
historia, una moneda con el rostro del derrotado:
Vercingetorige, el jefe del pueblo
gálico.
Estamos en
el 52 a.C. y César se encuentra enfrentando la batalla
decisiva para que la entera Galia sea “provincia
romana”. Vercingetorige está atrincherado en la ciudad
de Alesia, después de haber reunido a todas sus tribus:
250 mil combatientes – escribe César – y 8 mil a
caballo. Los galos en el interior de Alesia son –
siempre en base a la crónica cesariana – más de 80 mil.
Un ejército imponente, entonces, listo para la última
desesperada batalla. Es el momento histórico en el que
el gran conquistador romano, quizás el más grande de
todos los tiempos, dará razón a todos aquellos que,
sucesivamente, llamarán “Césares” en su honor, las guías
del imperio romano. En aquella ocasión las técnicas de
asedio fueron completamente revolucionadas, por cuya
análisis nos permitimos sugerir la lectura de las
relativas páginas del De Bello Gallico.
Vercingetorige
se encontró, a pesar de su intención, ya no más
fortificado en la ciudad sino prisionero de la misma
Alesia. No hubo más alternativa que rendirse y la moneda
con su rostro quedó como testimonio que la guía romana
quiso dejar a la Historia.
Doctor Franco
Camarca
Próximo més: ¿El rol de la mujer es recordado en las monedas romanas?
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