Arkeopolis archivo - "Un secreto, una promesa, un deseo"
'Un secreto, una promesa, un deseo', Artículos, Abril 2007

Un secreto, una promesa, un deseo
Historias escritas en el oro y la plata
de las joyas pastorales de Abruzzo

Autor: Gabriella Cetorelli Schivo


"Llevaba a los oidos
dos grandes círculos de oro
y en el pecho la Presentosa
una gran estrella de filigrana
con en el medio dos corazones"
(de "El triunfo de la muerte")
G. D'annunzio

La Presentosa


      Las joyas de Abruzzo poseen una singular matiz cultural que tiene sus raíces en tiempos remotos.
      Se encuentra, de hecho, relacionada a la difusión de la pastoricia que, del seiscientos hacia delante, moviendose sobre grandes recorridos hacia la Italia meridional, llevó a la realización también de cospicuos patrimonios relacionados a la cría y el comercio del ganado. Al alcanzarse un status social de comodidad, se llega por lo tanto a la voluntad de ostentación de los propios bienes, a través de objetos que testificaran el lujo y el bienestar alcanzados. Nace así la voluntad de exprimir, también a través de la artesanía orífice, manisfestaciones peculiares de las diferentes comunidades de Abruzzo. A través de objetos de gran elegancia se llegó, de hecho, a la expresión más íntima y espontánea de la antigua cultura pastoral, creando, ideando y preparando manufactos con el objetivo de representar un mundo con tradiciones intactas que, a través de la belleza del cuerpo femenino, quería proponer nuevamente, subrayándolo, el ambiente del pasto y del ganado, cotidianos espectadores del trabajo pastoral.
      La joya se vuelve así "utensilio" de uso social, elaborador de imágenes y de técnicas que exprimen los sentimientos más profundos y radicados de una comunidad entera.
Tarea de la joya es aquella de comunicar valores: ellos subrayan los vestidos, exprimen el patrimonio familiar, contrastan la mala suerte, direccionan las miradas a la gracia feminil
     Así la observación de las joyas mucho dice sobre la ostentación de la belleza y transmite muchas evidencias sobre la vida cotidiana y sus manifestaciones, sobre el sistema de las familias y sobre sus rituales relcionados a los acontecimientos cíclicos de nacimiento, matrimonio, maternidad y muerte, sobre el conjunto de íconos utilizados para configurar el imaginario colectivo, sobre la riqueza, sobre el deseo, sobre el culto, sobre las creencias. Nacimiento, matrimonio, maternidad y muerte. Las joyas marcan la vida de la mujer que, en el caso de pérdida de un familiar cercano renuncia a llevarlos por un mínimo de tres años, cuando no encuentra el escamotage de usar joyas con piedras negras. Fiestas, procesiones, ceremonias, todo constituye ocasión para exibir, con complacencia, la propia dotación personal. El repertorio de joyas es uno de los conjuntos que las comunidades preparan, tramandan y transforman para estabilizar su propia imagen y darle una continuidad en el tiempo.
     Así encontramos, antes que todo, las joyas masculinas, de tipo funcional o apotropáico, como los alfileres de plata que cerraban las grandes capas de los pastores o el arete de oro masculino en forma de boton, círculo o a navicella. Y después las figuras ex voto que los pastores llevaban cocidas en el interior de los vestidos, como talismanes, figuras de plata del santo protector, pero también dientes de lobo o la uña de la "gran bestia", el oso como venía definido con reverencial timor por las poblaciones montanas. Y lo sagrado se confunde con lo profano. Así como el cuerno o el diente de lobo son frecuentemente llevados junto al cucifijo de oro. Mas varia la joyería femenina. Además de los donos matrimoniales entre los que tiene máxima difusión el lazo de oro que la suegra regala a la nuera, o el amorino, se difunden siempre más los aretes, considerados señales de rango, con varios estilos a navicella, perlas, campanita. También los alfileres poseen gran importancia: son generalmente grandes platas con la imagen de la Virgen del Carmen, o de apotropáicos escorpiones, o de ángeles, que se apuntan en la camiseta y aun botones de plata que adornan las variopintas blusas femeninas.
      Pero las joyas más buscadas son las cadenas, que exprimen un profundo valor familiar y patrimonial y que por esto están generalmente hechas con imágenes sagradas: cruces, imágenes de santos y de la Virgen. La joya abruzes por excelencia es la Presentosa.
Atestada desde el setecientos en Abruzzo, la "Presentenza", que se vuelve "Presentosa" después de la mención que hace de ella Gabriele D´Annunzio en "El triunfo de la muerte" de 1894, es pregiado ornamento en hilo de oro y plata: en su significado intrínseco representava la promesa de matrimonio a las jóvenes a las que venía regalada por la futura suegra o el esposo. La simbología de la estrella (referida al deseo) a las que se unen dos corazones atados por un elemento semilunar, subrayan el carácter de amuleto, puesto en el pecho de la mujer, en correspondencia del corazón, a preservar la fidelidad de la pareja, así como también de elemento propiciatorio de la fertilidad conjugal. A veces, en sus variantes, la presentosa era también un objeto relacionado con mensajes privados, a veces personalizados en estilos particulares: además de los corazones, entonces, encontramos flores, coronas,colombas, llaves, símbolos todos reconducibles al amor y a la reconocida soberanía de la mujer en el focolar doméstico.
     Han de ser recordados los Sciacquaje, aretes con característica forma a "navetta", originarios de la zona de Pescocostanzo, así como las Circeglie, típicas joyas de Scanno. La importancia de los aretes a pendiente también es relativa a su valor intrínseco de naturaleza apotropáica, donde el tintinar del precioso metal a los oidos de las mujeres, en el atraer la mirada e incrementar el mensaje de seducción, tenía también la tarea de alejar los espíritus del mal.
      Además prevalece el uso de los anillos, de modelos y materiales muy varios: con piedras duras blancas y rojas, de diamante, con piedras blancas junto al oro o a las esmeraldas, frecuentemente con la figura del dragón rodeado con piedras turquinas, o con imágenes sagradas utilizadas generalmente con valor de superstición. Y en fin los rosarios, frecuentemente construidos por cruces de plata con granos de coral y de oro, o de ámbar y coral rosado, o enteramente en filigrana de oro. No obstante el manifiesto valor sagrado, prevalece sin embargo en la cultura pastoral la secreta convinción de que las piedras y los metales preciosos son creaturas ínferas. Las piedras y los metales, de hecho, vienen de las profundidades de la tierra en donde residen los demonios y llevan consigo los misteriososo poderes de estos: alejan las enfermedades, alejan el malojo, son signos de seducción y pecado. El oro y la plata, además, llevados a la luz, emiten brillos de maliciosa seducción. Por eso la joya está atada también al mundo de la leyenda y del cuento, genera inmaginación y reverencial temor al mismo tiempo, posee una historia que transpare de la prodigiosa modificación de la materia elaborada por el ingenio humano, dejando espacio a la creatividad y a la fantasía.
     Así relacionándose al mundo subterráneo, el ornamento precioso pasa las fronteras de la vida y penetra en los misterios del mundo subterráneo, entra en contacto con divinidades a las que pedir, con un ex voto de oro o plata, la resolución de una enfermedad o la segreta suplica de una maternidad niegada, cuando no le transmite la íntima confesión de un segreto, de una escondida promesa, de un inconfesado deseo.

A Gabriele D'Annunzio.

Gabriella Cetorelli Schivo



El Autor del Artículo

    La Doctora Gabriella Cetorelli Schivo es arqueólogo en el Ministerio de Bienes y Actividades Culturales de Italia.
    Publicista, ha curado estudios sobre la pedagogía del patrimonio, sobre la didáctica museal, sobre aspectos de historia romana antigua, así como sobre campañas de excavacion conducidas en el ámbito del MIBAC, en el que ha realizado, en el transcurso de los años, importantes manifestaciones expositivas y de comunicación, además de actividades inherentes la valorización y tutela del territorio, en ámbito arqueológico.




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