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 El 'fijismo' de los dogmáticos con la máscara de escépticos, Arqueología Misteriosa, Septiembre 2007

El "fijismo"
de los dogmáticos con la máscara de escépticos

Autor: Franco Camarca


      Es hora de hablar claro: asistimos hoy, por obra de ciertos sectores desafortunadamente consistentes - o presuntamente tales debido al bombo publicitario - de la ciencia "oficial", a una reedición del "fijismo" y a la "apropiación indebida" por obra de ciertos actores de las disputas científicas, (sea históricas que arqueológicas), de categorías de razonamiento que, por el mismo fin de poder "razonar", deberían ser aquellas "canónicamente" (en el sentido literario del Bloom) bien establecidas: asistimos en vez a las exhibiciones de personajes "dogmáticos" que en frente de los fenómenos que non pueden explicar se autodefinen, tan bellamente como súbdolamente, "escépticos".
      ¿Por cuál motivo dicho estratagema? Porque son débiles, es decir que es débil su pensamiento o, mejor dicho, son "débiles" sus dogmas.
      Ellos se olvidan del gran Vico, o quizás ni siquiera saben que la historia se repite, pero dicha repetición se manifiesta la primera vez en drama y la segunda en farsa: por lo que ellos son la reedición de aquellos eclesiásticos supuestamente eruditos que se rehusaban a mirar en el telescopio de Galilei, porque no querían ver: ¿eran ellos escépticos? La Palisse diría con razón que eran más unos crasos dogmáticos que se rehusaban a poner en duda - frente a la "maravilla" diría Aristóteles - sus propios dogmas.
     
      Hablemos claro, hemos dicho, y a tal fin dejamos la palabra a la definición de las categorías de razonamiento definidas por la Filosofía: "El escepticismo antiguo, moderno y contemporáneo no consiste en la abstracta afirmación de que no existe ninguna verdad, sino que consiste en la afirmación que no existe una verdad epistémica(1) que se ponga por encima de la verdad del mundo del devenir y pretenda ser la ley inmutable".
      ¿Son, por lo tanto, "escépticos" aquellos señores que se rehusan a razonar e investigar sobre los fenómenos inexplicables sobre la base de los conocimientos actuales - como los crop circles, para indicar solo uno, o ciertos descubrimientos arqueológicos que podrían volver a escribir la historia que conocemos - o estamos en vez en presencia de dogmáticos disfrazados de escépticos?
     
      Estamos enfrentando un problema que puede aparecer complejo, que quizás lo sea, pero que como todos los problemas complejos encuentra su explicación en la respuesta más simple. Y entender el porqué de este "transformismo intelectual" no es tan difícil si conservamos la serenidad de razonamiento: "la filosofía, como la búsqueda histórica, es una perturbadora de la paz intelectual y no un sedativo", explicó un gran literato. Y dicho miedo frente a lo maravilloso y a la necesidad de reflexionar encuentra sus raíces en la noche de los tiempos: ¿qué puede turbar más de cuando Sócrates afirma en el "Alcibiades" de Platón: "Conócete a ti mismo"? ¿Y qué más de la reflexión que "la filosofía es hermana de la religión", contrariamente a lo que muchos dogmáticos creen? ¿Estamos seguros de que los dogmáticos entenderían si les dijéramos que la Tierra y los cuerpos celestes se mueven "relativamente" los unos con respecto a los otros, como dos trenes en movimiento? Lo dudamos, ya que desconocen el concepto de "relatividad".
      Es decir: la ciencia, la sabiduría, es el fruto de la duda y de continuas búsquedas y de pruebas y más pruebas tanto que Popper afirmó que considera "científica una teoría solamente si es posible indicar eventos constatables que prueben su falsificabilidad". En esto podemos encontrar a los verdaderos escépticos.
      Lo que hemos dicho arriba a vuelo de ave es para decir que - en la mejor de las hipótesis - estamos, por lo tanto, en presencia, en el caso de los dogmáticos que se apropian indebidamente de la categoría de "escepticismo", del reperpetuarse en la ciencia "oficial", de la voluntad (¿o deberíamos decir de la "directiva"?) de negar la evidencia o hasta "la duda", con el fin de mantener la tranquilidad y el agua estancada y a huir de la angustia que históricamente toma al hombre en frente de hechos inquietantes y misteriosos. Es decir que en vez de investigar el paranormal, que pondría en discusión y a la prueba de la análisis los dogmas de la ciencia oficial, es más simple quemar la presunta bruja... ¿No nos ha de hecho magistralmente explicado el Manzoni, en su obra de arte "Promessi sposi", el fenómeno de los untores que venían indicados como los portadores de la peste en vez de buscar sus causas en la miseria que afligía las poblaciones del tiempo?
     
      Mucho habría que decir sobre la temática en cuestión, quizás "demasiado": por lo que - ya que preferimos dedicarnos a la búsqueda histórica "pura" en vez que a la polémica - preferimos pararnos a estas breves reflexiones, ciertos que para los "verdaderos" estudiosos serán suficientes.
      A los dogmáticos disfrazados de escépticos recordamos solamente que las máscaras son propias de los niños o de los adultos en los carnavales, pero descalifican a quien las viste en el agón histórico-científico.
      También sabemos ciertamente que nuestra modesta y pacata voz no podrá superar - ni nos interesa realmente, pero nos exprimimos por deberosa honestidad intelectual - no podrá por lo tanto superar, repetimos, los trombones, desafinados pero ruidosos, de quien es financiado por los detentores del crisma de la ciencia oficial y dogmática. Ellos afirmarían - diría irónicamente Hume - que "los hombres han vivido antes en los palacios y después en las cuevas", si así lo proclamara la oficialidad...
     
      Darwin se preguntaba porqué calor y presión hubiesen transformado el carbono en grafito. Hoy sabemos que experimentos han transformado, siempre a través del calor y la presión, el grafito en diamante: y es por este motivo que el diamante, incorruptible, quema sin dejar huella. Y por lo tanto la filosofía del "devenir", la gran herencia que nos llega de la antigua filosofía griega, encuentra afirmación no solo en el terreno exquisitamente espiritual. ¿Se habría llegado a dicho descubrimiento si hubiésemos dejado el campo de la investigación a los dogmáticos disfrazados de escépticos? Dejamos felizmente la palabra a monsieur La Palisse, limitándonos a recordar que Darwin fue definido "un desvanecido" por los dogmáticos con máscara de escépticos de su tiempo asertores del "fijismo" y, por parte de nosotros nos limitamos a decirles, como los patriotas de los pequeños comunes italianos frente al usurpador extranjero: "Suene sus trombas, nosotros sonaremos de todas formas nuestras campanas". Estamos conscientes de que Arkeopolis es un sitio de medios limitados pero nos confortan y sostienen nuestros colaboradores, lectores y autorables interlocutores, por lo que no nos abstendremos de seguir en nuestra búsqueda de las verdades históricas y arqueológicas, porque sabemos también que los mejores navíos no los construyen los dueños de la madera sino los que aman la mar.
Doct. Franco Camarca

1) Epistéme: del griego antiguo epi-stéme, es decir si-stema: conjunto de los elementos de la ciencia-verdad.



El Autor del Artículo
Franco Camarca
    Escritor y periodista.



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