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 Antikitera, Mecanismo por antonomasia, Arqueología Misteriosa, Febrero 2007

Antikitera, Mecanismo por antonomasia
Autor: Carmine Camarca


      En este artículo tratamos un hallazgo “clásico” de la arqueología misteriosa, quizás el único que haya sido investigado seriamente también por la comunidad arqueológica más amplia: el mecanismo de Antikitera.
      El nombre no deriva de su constructor, ni de su sitio de origen, sino más bien de la isla griega de Andikithira (en inglés, Antikythera, en italiano Antikitera o Anticitera). La isla en cuestión se encuentra en el Mar Egeo, al nor-oeste de Creta y al sur-este del Peloponesio, y pertenece a la Grecia. De por sí no es muy conocida, por lo que consideramos oportuno resumir brevemente sus características principales, considerando que de ella deriva el nombre del Mecanismo del que hablaremos. Se trata de una pequeña isla, casi totalmente deshabitada, con suelo rocoso; era conocida en la antigüedad como Aigileia, donde se encontraba un santuario dedicado a Apolo, como demuestra el hallazgo en 1880 de una estatua de la divinidad en la parte septentrional de la isla. Su relativa fama, y decimos “relativa” porque solamente el nombre es aclamado y no la isla, se debe al hallazgo de un antiguo navío del siglo I a.C. por parte de pescadores de esponjas que también habían naufragado en las aguas de la isla, conocidas por los fuertes vientos unidos a las ondas y a la ausencia de puertos naturales.

     Dos hallazgos toman el nombre de la isla: el primero, quizás menos conocido, es el “ephebos” de Antikitera, estatua de bronce que representa, como indica su nombre griego, un joven; el segundo es el Mecanismo. Al momento del hallazgo, éste estaba compuesto por ruedas de cobre, separadas y oxidadas por el mar, juntadas nada más que por incrustaciones de coral y calcar. El análisis de las inscripciones presentes sobre las ruedas que, aunque con dificultad, han sido reunidas, permitieron datar, por lo menos en apariencia, el hallazgo al periodo entre el 80 y el 90 a.C. Sea la estatua sea el mecanismo han sido conservados al Museo Arqueológico Nacional de Atenas, y quizás sea solamente por este afortunado acontecimiento que el misterioso hallazgo es hoy pasado por las más avanzadas tecnologías, un privilegio que desafortunadamente es negado a otros hallazgos similares.
     Ha sido en los años ’50 que se ha prendido nuevamente el interés sobre el hallazgo, gracias a los estudios desarrollados por el médico inglés Derek de Solla Price. Éste, a través de un proceso químico de desoxidación electrolítica, llevó a la luz ruedas, engranajes y cuadrantes con inscripciones de carácter astronómico. Juntadas, las componentes tenían un volumen equivalente a un cilindro de 21 centímetros de largo, 16 de altura y 5 de grosor.

El Mecanismo


     Las conclusiones del profesor Solla Price, aunque hoy se hayan demostrado parcialmente inexactas, tienen el gran mérito de haber depositado “la primera piedra” en el estudio del Mecanismo. Extremamente importante ha sido también su descubrimiento de una relación de 254 a 19 entre las ruedas, que lo llevó inmediatamente a relacionar el mecanismo con el movimiento de la Luna con respecto al Sol: de hecho, la Luna cumple 254 revoluciones siderales exactamente cada 19 años solares.
     Análisis más modernos han sido conducidos sobre el hallazgo por el ingeniero inglés Michael Wright, del Instituto de Ingeniería Mecánica del Museo de la Ciencia en Londres. Éstos han permitido hallar nuevas inscripciones que han movido la datación del hallazgo al siglo II a.C. Además, los análisis desarrollados llevaron a la individuación exacta de cada engranaje, hecho éste que reveló algunos comprensibles errores de observación del profesor Solla Price.

     Hoy la función del Mecanismo parecería haber sido casi totalmente esclarecida, y es sorprendente: el estudio desarrollado por un equipo de científicos americanos, ingleses y griegos ha permitido descubrir, también gracias al apoyo de las últimas tecnologías a rayos X y a la compañía Hewlett Packard, nuevas funciones y a confirmar aquellas descubiertas por el profesor Wright. De hecho, además de ser efectivamente un calendario solar y lunar y a calcular el movimiento de los planetas Mercurio y Venus, el sorprendente mecanismo permite también prever la fecha y la hora de los eclipses.
     El doctor Mike Edmunds, que ha dirigido el equipo y es profesor de Astronomía de la universidad de Cardiff, ha confirmado lo que muchos estudiosos menos conocidos de la arqueología misteriosa afirman desde años: el verdadero misterio del Mecanismo de Antikitera no es propiamente su función, su “objetivo”, sino cuales conocimientos llevaron los antiguos Griegos, si ellos fueron, a construir un objeto que verá nacer “similares” solamente después del año Mil. Sin embargo, aun muchos insisten en definir el mecanismo como un objeto “perfectamente normal”. El doctor Edmunds concluía así su más reciente conferencia de prensa: “Si los antiguos Griegos pudieron construir esto, entonces qué otras cosas podían hacer?” A los lectores dejamos el análisis del significado profundo ofrecido por esta sencilla pregunta.
Carmine Camarca



El Autor del Artículo

    Carmine Camarca, Autor y Webmaster de Arkeopolis.
    "Desde siempre he tenido una gran pasión sobre la Historia y la Arqueología. He comenzado organizando un pequeño grupo de investigación con amigos, y sucesivamente he empezado a viajar para profundizar en el campo y analizar personalmente hallazgos que han cambiado o podría cambiar la Historia del género humano.
    Paralelamente he desarrollado un fuerte interés para los idiomas, indispensables en el mundo moderno, y por la Informática, publicando un modesto ensayo, "De los números a la Computadora".
Soy también estudioso de Numismática, porque a mi parecer las monedas son un vehículo de testimonio que nos llega de nuestros antepasados.
    Amo la Naturaleza y condivido el lema "mens sana in corpore sana" practicando la filosofía del Karate. Mi autor preferido es Jack London. Actualmente estudio en USA, donde estoy curando el desarrollo del proyecto Arkeopolis."




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