Las Esferas de Klerksdorp, Arqueología Misteriosa, Noviembre 2006

Las Esferas de Klerksdorp
Autor: Carmine Camarca


     Con este artículo queremos comenzar el análisis de hallazgos de los que muchos ven nacer la arqueología misteriosa, aquella ciencia que trata de acercarse a los orígenes reales de estos objetos y de adaptar determinados periodos históricos a su presencia. Nos referimos obviamente a los Out Of Place Artifacts, comunmente conocidos como OOPArt, muchos de los cuales, como el Muro de Heavener o las Lámparas de Dendera, constituyen las bases de una historia que la humanidad desconoce, y que quizás jamás conocerá por completo si pensamos en la desaparición de algunos de estos objetos, como el Cubo de Schondorf-Vocklabruck.
     En varias ocasiones la comunidad científica ha tratado de demostrar que los objetos eran modernos (Cráneos de Cristal), pertenecientes a su tiempo (Mecanismo de Antikytera) o falsos (Martilo de London) con pruebas supuestamente científicas; hasta otros han sido identificados con objetos modernos como el Geode de Coso identificado como una "válvula de encender de motor". ¿Pero acaso es esto suficiente para relegar un hallazgo arqueológico en el vacío? ¿Quién garantiza que estas nuevas definiciones "escepticas", en algunos casos un poco apresuradas, esclarecen a pleno su origen?
En este artículo no queremos abrir una discusión sobre los OOPArts, definición discutible creda por el naturalista Sanderson (no "fuera de lugar", en nuestra opinión, sino "fuera de tiempo"), sino que es nuestra intención analizar objetivamente uno de los más antiguos y quizás uno de los pocos cuya aura de misterio no ha desaparecido bajo el peso de las sucesivas "explicaciones". Me refiero propiamente a las Esferas de Klerksdorp, cuyo nombre viene del homónimo museo Sudafricano que las custodiava.

     Antes que todo es necesaria una premisa: la comunidad "esceptica" define las Esferas de Klerksdorp como "objetos [naturales] confundidos por oopart". Trataremos por lo tanto de ilustrar sea las pruebas que ellos ofrecen a sostén de su tesis que las pruebas de los investigadores de la arqueología misteriosa, invitando el lector a sacar sus propias conclusiones. Por conciencia profesional también queremos esclarecer que el término "escéptico" que muchas veces tendremos que utilizar no quiere ser una critica, sino que un reconocimiento de las organizaciones oficiales del sector, representadas por ejemplo en Europa por el Concilio Europeo de las Organizaciones Escépticas, del que en Italia es miembro el CICAP (Comité Italiano para el Control de las Afirmaciones sobre el Paranormal) fundado por el doctor Piero Angela. Obviamente el tratamiento no es recíproco, porque las sobredichas organizaciones "escépticas" han coniado para la arqueología misteriosa la definición de "fanta-arqueología" o, en el mejor de los casos, "pseudo arqueología".

     Los datos ofrecidos sobre las Esferas de Klerksdorp, hoy en día, sono pocos y confundidos, debido fundamentalmente a la astinencia de la comunidad científica de sumarse a la investigación conducida por los expertos de la arqueología misteriosa para averiguar el origen de las enigmáticas esferas.
     Las esferas, alrededor de doscientos, sono propiamente esferas metálicas, entre los 2.5 y los 10 centímetros de diámetro y han sido halladas en la mina de Ottosdal, Transvaal, en el Sudáfrica. Su nombre viene del museo de Klerksdorp, en el que ha sido custodiado un ejemplar.
      El Misterio de Klerksdorp ha tenido un origen desafortunado, habiendo sido tratado por primera vez en 1982 por la revista Weekly World News, conocida por sus noticias extravagantes y generalmente falsas, que ha inmediatamente señalado a las esferas de Klerksdorp con la marca a fuego del engaño. El argumento ha sido retomado una decena de años después por los investigadores Michael Cremo y Richard Thompson en su serie "Arqueología Prohibida", que ha vuelto las Esferas de Klerksdorp conocidas a la gran mayoría.

      Según los "escépticos", la documentación de las esferas habría sido analizada por la universidad de Potchefstroom en Johannesburg por un equipo dirigido por el profesor Bisschoff de la cátedra de Geología, que habría deducido que se trata de Limonite, que puede formar nódulos también aislados y en rarísimos casos hasta líneas como las presentes en las esferas. Siendo la datación al Carbono imposible, el curador del museo de Klerksdorp Roelf (Rolfe) Marx, que las describió por primera vez, ha puesto su origen alrededor de 2.8 mil millones de años, el mismo de la zona geológica de pirofilite en la que han sido halladas, aunque los sucesivos descubrimientos en el campo de la geología sobre la sedimentación han trasladado la datación inicial a una muy posterior aunque siempre demasiado antigua para esclarecer su origen.
     Sea Rolfe Marx que Thompson subrayan una inexactitud en el análisid del profesor Bisschoff: si se tratara de Limonite, su dureza debería estar entre el 4° y el 5° grado de la Escala de Mohs que caracteriza dicho mineral; sin embargo, en el caso de las Esferas, Rolfe Marx afirma que "no ha sido posible incidirlas con una punta de acero".
     Algunos "escépticos" han afirmado, y esto nos maravilla no poco, que "el hecho de que se trate de la única piedra de las miles extraídas [referiéndose a la esfera que según la descripción de Rolfe Marx presentaba tres líneas paralelas al ecuador] demuestra que no tiene origen inteligente".
     En 1996 la red NBC ha transmitido un programa titulado "La misteriosa origen del hombre", en el que analizaba las esferas de Klerksdorp. Análisis sucesivos al programa han esclarecido algunos errores presentados, como el afirmar que las esferas provienen de Klerksdorp lo que implicaría la proveniencia desde la local mina de oro mientras el sitio de extracción ha sido la mina de Ottosdal. El programa citava un análisis ofrecido por el libro "Arqueología Prohibida": "las esferas son de dos tipos, uno de metal azul sólido con líneas blancas y el otro constituido por una esfera llena por un material esponjoso blanco".

      Conclusiones confundidas, por lo tanto, sobre las misteriosas Esferas de Klerksdorp, cuyos datos han ido amalgamándose en el tiempo con imprecisiones y borrándose bajo la presión de quienes no las ven como hallazgos arqueológicos, una presión ésta que ha sido más destructiva de aquella ejercida por el mismo planeta sobre los sedimentos de Pirolusite de Ottosdal que no pudo dañar la espléndida perfección de estas esferas.

     Un estudio reciente afirma que alrededor de 200 esferas han sido extraidas [y nos preguntamos adonde hayan terminado las otras], compuestas por una aleación nickel-acero no existente en naturaleza. Algunas presentan un revestimiento que si roto revela un material esponjoso que se desintegra en contacto con el aire. Según Roelf Marx, curador del museo de Klerksdorp, se trata de un misterio, también porque una de las esferas volteaba motu proprio, cerrada bajo vidrio sin vibraciones externas. Estas esferas que ruedan alrededor de su axis han atirado la atención de John Hund de Pietersburg, que ha encontrado una de éstas en la mina de Gestoptesfontein, cerca de Ottosdal. Habiendo notado como las esferas fuesen muy balanceadas, las ha llevado a la atención del Instituto Espacial de la Universidad de California, y el resultado del análisis ha sido el siguiente: "el equilibrio es tan perfecto que excede nuestras actuales tecnologías de medición". Un investigador de la Nasa también le dijo a Hund que el único modo para crear un objeto similar, si existiese la tecnología adapta, sería a gravedad cero. Algunos extractos de la correspondencia de Hund afirman: "La existencia de las esferas vino a mi conocimiento alrededor de 1977, cuando he removido rocas del sitio de Gestoptefontin cerca de 110 quilómetros de Klerksdorp. Según el profesor Andries Bisschoff, retirado desde algunos años, se trata de limonite, aunque su conclusión nunca ha sido verificada por otros científicos. La esfera original exibida en el museo de Klerksdorp ha sido robada, por sus presumidas cualidades "mágicas", y más nunca hallada".

      Solo un hecho sale indiscutinle de los pocos datos existentes: las Esferas de Klerksdorp son el primer y quizás único caso en el que la comunidad científica internacional ha afirmado que la Naturaleza ha generado formas perfectas.
Carmine Camarca



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