Breve Historia
Autor: Carmine Camarca
La
Arqueología, el “estudio de las cosas antiguas”, una
disciplina relativamente moderna. La Enciclopedia
Britannica la definió “al mismo tiempo una ciencia y un
arte”, y ninguna definición podía describir mejor el
fascino y al mismo tiempo la complejidad del estudio de
la Arqueología. En este primer artículo trataremos de
ofrecer un cuadro general de esta ciencia/arte, con un
resumen desde sus orígenes hasta nuestros días.
La Arqueología, como la entendemos hoy, es
aquella disciplina que se dedica al estudio de la
civilización humana en el pasado a través de la
recolección y el análisis de las huellas materiales
dejadas. Esta definición encierra quizás un campo
demasiado extenso, y de hecho comprende diferentes zonas
de estudio que vamos a tratar en sucesivos artículos por
su complejidad, divididas según su campo de estudio o
las técnicas en uso.
El nacimiento del término
“arqueología” puede ubicarse ya en la antigüedad, aunque
obviamente no en la connotación moderna sino que en su
significado literal de “estudio del pasado”; el
histórico griego Tuclide, por ejemplo, utilizaba los
testimonios materiales como pruebas para reconstruir el
pasado.
Es en el Humanismo que comienza a
desarrollarse un auténtico interés para el pasado
clásico, sobre todo para las antigüedades
griego-romanas. Es bien esclarecer que dicho interés no
se debía a una reconstrucción del pasado sino que se
basaba casi exclusivamente sobre la curiosidad.
En 1764 un evento marca el comienzo de los
estudios arqueológicos, con la publicación por parte de
Johan Joachima Winckelmann de su “Historia de las artes
del dibujo en los antiguos”. Aquí Winckelmann inserta
las obras de arte griego-romanas en su contexto
histórico, en contraposición evidente con los estudios
efectuados hasta ese entonces. Este nuevo punto de
vista, aunque representara una evolución evidente,
limita todavía la arqueología como estudio del arte
griego-romana.
Para la expansión del contexto de
estudio hacia otras civilizaciones artísticas será
necesario esperar hasta 1901, cuando Alois Riegl publica
el “Estudio sobre la industria artística tardorromana”,
donde declara la necesidad de juzgar las obras de arte
en relación a la concepción del momento en el que son
realizadas.
En el sector de los hallazgos
indudablemente sobresalen Pompei y Ercolano en el ´700
y, sucesivamente, los descubrimientos en Egipto y
Mesopotamia con la descifración de la escritura
jeroglífica (Jean-François Champollion) y de la
escritura cuneiforme (Friedrich Grotefend). El empujo
final fue ofrecido por el descubrimiento de la
legendaria Ciudad de Troia por parte de Heinrich
Schliemann en 1873 y por las excavaciones de Cnosso de
Sir Artur Evans en 1900. Pero la arqueología no marcaba
todavía la definición actual, porque se trataba en
muchos casos de búsqueda de objetos de arte y no del
estudio de testimonios históricos.
En este
período se desarrolla la llamada “arqueología
cristiana”, dedicada al estudio de los fenómenos
histórico-artísticos asociados a los testimonios
cristianos. Al mismo tiempo, Christian Thomsen elabora
la hoy en día esencial periodización de las edades
(piedra, bronce, hierro). La arqueología se encuentra a
un paso de su concepción más extensa. Sucesivamente los
estudios prehistóricos y protohistóricos, que obviamente
no se valían de testimonios escritos, evidenciaron la
importancia de la “cultura material”, es decir de todos
los objetos como testimonios del pasado.
Esta nueva
concepción histórico-antropológica se muestra en Italia
por Luigi Pigorini, quien comienza la recuperación
sistemática de todos los objetos y se encarga de la
ejecución y el análisis de los datos ofrecidos por las
excavaciones, procedimiento éste extendido también a
Pompei por Giuseppe Fiorelli y Amedeo Maiuri.
En
Gran Bretaña y en los países escandinavos, además, se
desarrolla el interés por el estudio arqueológico de la
época medieval. En Roma comienzan las excavaciones del
Foro Romano entre 1898 y 1925 por obra de Giacomo Boni,
mientras Rodolfo Lanciani subraya la frecuencia inusual
de hallazgos “casuales”. El régimen fascista volverá a
iniciar grandes excavaciones.
La extensión de la
búsqueda arqueológica revela una dificultad, es decir la
necesidad de una recolección de datos sin errores. En el
´900 será Sir Mortimer Wheeler quien elaborará el método
estratigráfico de la excavación “por cuadrados”,
mientras a finales de los años ´70 será Edward Harris
que describirá la excavación “por grandes áreas”.
Después de la Segunda Guerra Mundial se formarán
los aspectos más modernos de la arqueología; la
excavación de las zonas bombardeadas, por ejemplo,
traerá la elaboración de la arqueología “urbana”, que se
ocupa repetidamente de excavaciones de emergencia con
tiempos limitados y contextos complejos. La
independización de los métodos arqueológicos de la época
de estudio lleva al desarrollo de la arqueología
“industrial”, en la época sucesiva a la “revolución
industrial”, y hasta es usada para investigaciones sobre
la sociedad contemporánea.
En conclusión, en los
años ´60 se desarrolla en los Estados Unidos un nuevo
tipo de arqueología, la “processual archaeology” o
“arqueología procesual”, que trata de colocar la
arqueología entre las ciencias “exactas” a través de la
elaboración de un nuevo método de elaboración de teorías
a verificarse con métodos científicos como excavaciones.
La tendencia de la “new archaeology” es sin embargo la
de acercar la arqueología a la antropología como estudio
de los fenómenos culturales, alejándola de la historia.
La sucesiva arqueología “post-procesual”, que se
desarrolló en Gran Bretaña, criticó la posibilidad de
una observación objetica de los fenómenos culturales.
Como es evidente, estas nuevas “arqueologías” no
tuvieron gran seguimiento en la zona mediterránea.
Un último género de arqueología, aislado como
“movimiento de opinión”, es la arqueología “misteriosa”,
dedicada al estudio de los hallazgos no insertables en
la historia de las civilizaciones estudiadas; ésta se
dividió en su interior en dos sectores, es decir el de
investigación científica que trata de elevar la
arqueología misteriosa al mismo nivel de los demás
sectores científicos a través de la adaptación de
momentos históricos, y el sector “extremista” que trata
de escribir la historia completa sobre las bases de los
hallazgos por ellos estudiados.
La Arqueología,
por lo tanto, aunque se haya originado en la antigüedad,
es una ciencia moderna, cuyos métodos de búsqueda se han
desarrollado en los últimos cincuenta años, también
gracias al desarrollo de la Informática y de la
tecnología en general. Trataremos sucesivamente los
varios sectores de estudio y las técnicas más utilizadas
por estos, excluyendo la arqueología “misteriosa” porque
a ella es dedicada una particular serie de artículos. De
este modesto análisis histórico sobresale la complejidad
y al mismo tiempo la esencialidad de la arqueología para
enriquecer nuestra común historia y comprender de la
mejor manera la origen y el desarrollo de nuestra
Civilización y los errores por ella cometidos.
No podemos concluir este artículo sin citar la
última zona de la Arqueología, un sector que hoy en día
es de los más activos: se trata de la arqueología “de
salvataje”, dedicada al “salvataje” de hallazgos y
testimonios en lugares a alto riesgo de destrucción. Ni
una ciencia ni un arte, por lo tanto, sino casi una
misión de conciencia.
Carmine Camarca
El Autor del Artículo
Carmine Camarca, autor de Arkeopolis.
"Desde siempre he tenido una gran pasión hacia la Historia y la Arqueología. He comenzado organizando un pequeño grupo de búsqueda con amigos y, sucesivamente, he comenzado a viajar para profundizar en el campo y para analizar en primera persona hallazgos que han cambiado o podrían cambiar la Historia del género humano.
Paralelamente, he desarrollado un fuerte interés por las lenguas, indispensables en el mundo moderno, y por la informática, publicando un modesto ensayo, "De los números a la Computadora".
Soy también estudioso de Numismática, porque a mi parecer las monedas son un vehículo de testimonio que nos llega de nuestros antepasados.
Amo la Naturaleza y condivido el lema "mens sana in corpore sana" practicando la filosofía del Karate. Mi autor preferido es Jack London. Actualmente estudio en los USA, donde estpy curando el desarrollo del proyecto Arkeopolis".
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