Breve Historia, Arqueología, Agosto 2006

Breve Historia
Autor: Carmine Camarca


La Arqueología, el “estudio de las cosas antiguas”, una disciplina relativamente moderna. La Enciclopedia Britannica la definió “al mismo tiempo una ciencia y un arte”, y ninguna definición podía describir mejor el fascino y al mismo tiempo la complejidad del estudio de la Arqueología. En este primer artículo trataremos de ofrecer un cuadro general de esta ciencia/arte, con un resumen desde sus orígenes hasta nuestros días.

La Arqueología, como la entendemos hoy, es aquella disciplina que se dedica al estudio de la civilización humana en el pasado a través de la recolección y el análisis de las huellas materiales dejadas. Esta definición encierra quizás un campo demasiado extenso, y de hecho comprende diferentes zonas de estudio que vamos a tratar en sucesivos artículos por su complejidad, divididas según su campo de estudio o las técnicas en uso.

El nacimiento del término “arqueología” puede ubicarse ya en la antigüedad, aunque obviamente no en la connotación moderna sino que en su significado literal de “estudio del pasado”; el histórico griego Tuclide, por ejemplo, utilizaba los testimonios materiales como pruebas para reconstruir el pasado.
Es en el Humanismo que comienza a desarrollarse un auténtico interés para el pasado clásico, sobre todo para las antigüedades griego-romanas. Es bien esclarecer que dicho interés no se debía a una reconstrucción del pasado sino que se basaba casi exclusivamente sobre la curiosidad.

En 1764 un evento marca el comienzo de los estudios arqueológicos, con la publicación por parte de Johan Joachima Winckelmann de su “Historia de las artes del dibujo en los antiguos”. Aquí Winckelmann inserta las obras de arte griego-romanas en su contexto histórico, en contraposición evidente con los estudios efectuados hasta ese entonces. Este nuevo punto de vista, aunque representara una evolución evidente, limita todavía la arqueología como estudio del arte griego-romana.

Para la expansión del contexto de estudio hacia otras civilizaciones artísticas será necesario esperar hasta 1901, cuando Alois Riegl publica el “Estudio sobre la industria artística tardorromana”, donde declara la necesidad de juzgar las obras de arte en relación a la concepción del momento en el que son realizadas.

En el sector de los hallazgos indudablemente sobresalen Pompei y Ercolano en el ´700 y, sucesivamente, los descubrimientos en Egipto y Mesopotamia con la descifración de la escritura jeroglífica (Jean-François Champollion) y de la escritura cuneiforme (Friedrich Grotefend). El empujo final fue ofrecido por el descubrimiento de la legendaria Ciudad de Troia por parte de Heinrich Schliemann en 1873 y por las excavaciones de Cnosso de Sir Artur Evans en 1900. Pero la arqueología no marcaba todavía la definición actual, porque se trataba en muchos casos de búsqueda de objetos de arte y no del estudio de testimonios históricos.

En este período se desarrolla la llamada “arqueología cristiana”, dedicada al estudio de los fenómenos histórico-artísticos asociados a los testimonios cristianos. Al mismo tiempo, Christian Thomsen elabora la hoy en día esencial periodización de las edades (piedra, bronce, hierro). La arqueología se encuentra a un paso de su concepción más extensa. Sucesivamente los estudios prehistóricos y protohistóricos, que obviamente no se valían de testimonios escritos, evidenciaron la importancia de la “cultura material”, es decir de todos los objetos como testimonios del pasado.
Esta nueva concepción histórico-antropológica se muestra en Italia por Luigi Pigorini, quien comienza la recuperación sistemática de todos los objetos y se encarga de la ejecución y el análisis de los datos ofrecidos por las excavaciones, procedimiento éste extendido también a Pompei por Giuseppe Fiorelli y Amedeo Maiuri.

En Gran Bretaña y en los países escandinavos, además, se desarrolla el interés por el estudio arqueológico de la época medieval. En Roma comienzan las excavaciones del Foro Romano entre 1898 y 1925 por obra de Giacomo Boni, mientras Rodolfo Lanciani subraya la frecuencia inusual de hallazgos “casuales”. El régimen fascista volverá a iniciar grandes excavaciones.
La extensión de la búsqueda arqueológica revela una dificultad, es decir la necesidad de una recolección de datos sin errores. En el ´900 será Sir Mortimer Wheeler quien elaborará el método estratigráfico de la excavación “por cuadrados”, mientras a finales de los años ´70 será Edward Harris que describirá la excavación “por grandes áreas”.

Después de la Segunda Guerra Mundial se formarán los aspectos más modernos de la arqueología; la excavación de las zonas bombardeadas, por ejemplo, traerá la elaboración de la arqueología “urbana”, que se ocupa repetidamente de excavaciones de emergencia con tiempos limitados y contextos complejos. La independización de los métodos arqueológicos de la época de estudio lleva al desarrollo de la arqueología “industrial”, en la época sucesiva a la “revolución industrial”, y hasta es usada para investigaciones sobre la sociedad contemporánea.

En conclusión, en los años ´60 se desarrolla en los Estados Unidos un nuevo tipo de arqueología, la “processual archaeology” o “arqueología procesual”, que trata de colocar la arqueología entre las ciencias “exactas” a través de la elaboración de un nuevo método de elaboración de teorías a verificarse con métodos científicos como excavaciones. La tendencia de la “new archaeology” es sin embargo la de acercar la arqueología a la antropología como estudio de los fenómenos culturales, alejándola de la historia.
La sucesiva arqueología “post-procesual”, que se desarrolló en Gran Bretaña, criticó la posibilidad de una observación objetica de los fenómenos culturales. Como es evidente, estas nuevas “arqueologías” no tuvieron gran seguimiento en la zona mediterránea.

Un último género de arqueología, aislado como “movimiento de opinión”, es la arqueología “misteriosa”, dedicada al estudio de los hallazgos no insertables en la historia de las civilizaciones estudiadas; ésta se dividió en su interior en dos sectores, es decir el de investigación científica que trata de elevar la arqueología misteriosa al mismo nivel de los demás sectores científicos a través de la adaptación de momentos históricos, y el sector “extremista” que trata de escribir la historia completa sobre las bases de los hallazgos por ellos estudiados.

La Arqueología, por lo tanto, aunque se haya originado en la antigüedad, es una ciencia moderna, cuyos métodos de búsqueda se han desarrollado en los últimos cincuenta años, también gracias al desarrollo de la Informática y de la tecnología en general. Trataremos sucesivamente los varios sectores de estudio y las técnicas más utilizadas por estos, excluyendo la arqueología “misteriosa” porque a ella es dedicada una particular serie de artículos. De este modesto análisis histórico sobresale la complejidad y al mismo tiempo la esencialidad de la arqueología para enriquecer nuestra común historia y comprender de la mejor manera la origen y el desarrollo de nuestra Civilización y los errores por ella cometidos.

No podemos concluir este artículo sin citar la última zona de la Arqueología, un sector que hoy en día es de los más activos: se trata de la arqueología “de salvataje”, dedicada al “salvataje” de hallazgos y testimonios en lugares a alto riesgo de destrucción. Ni una ciencia ni un arte, por lo tanto, sino casi una misión de conciencia.
Carmine Camarca


El Autor del Artículo

Carmine Camarca, autor de Arkeopolis.
"Desde siempre he tenido una gran pasión hacia la Historia y la Arqueología. He comenzado organizando un pequeño grupo de búsqueda con amigos y, sucesivamente, he comenzado a viajar para profundizar en el campo y para analizar en primera persona hallazgos que han cambiado o podrían cambiar la Historia del género humano.
Paralelamente, he desarrollado un fuerte interés por las lenguas, indispensables en el mundo moderno, y por la informática, publicando un modesto ensayo, "De los números a la Computadora".
Soy también estudioso de Numismática, porque a mi parecer las monedas son un vehículo de testimonio que nos llega de nuestros antepasados.
Amo la Naturaleza y condivido el lema "mens sana in corpore sana" practicando la filosofía del Karate. Mi autor preferido es Jack London. Actualmente estudio en los USA, donde estpy curando el desarrollo del proyecto Arkeopolis"
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